Esto no es 'furbol'
martes, 02 de octubre de 2007

Cuando uno piensa cuánto tendrá que pasar para poder ver en tu ciudad otro Eurobasket, sobre todo tras disfrutar tanto como en el de 2007, la cifra resultante te desanima. Pues aunque competiciones internacionales hay casi todos los años, pasarán muchos años hasta que vuelva el Eurobasket, y ya no digamos una olimpiada, a la tu ciudad.

El Eurobasket 07 también tuvo su cara bonita. Lo primero ver a la mejor selección de la historia del baloncesto español. Segundo, el ambiente de los aficionados españoles volcados con el equipo nacional. Pero lo más bonito de todo ha sido ver cómo aficiones de distintos países han convivido en paz y armonía.

Esto no es fútbol, lo digo para los despistados, y aunque el baloncesto, en casos aislados, produce noticias desagradables, prácticamente está exento de la violencia de los hooligans, tifosi, barras bravas, ultras, etc. Qué bonito es poder ir a un pabellón con la zamarra española y poder tomarte unas cervezas junto a la afición lituana, por ejemplo.

El baloncesto respira deporte en mayúsculas, deportividad mejor dicho, salud, respeto, convivencia... Desde los estamentos deportivos españoles y desde el mundo de la política se debería apoyar más a un deporte ejemplar para todos los que lo practican. Pero claro, lo que vende es la polémica, y el mundo del 'furbol' es un surtidor de polémica más atractivo que ningún otro.

No quiero ser irrespetuoso con la afición futbolera, pero un servidor, que ha contemplado muchos eventos deportivos, puede decir de manera rotunda, que la afición del baloncesto no tiene nada que ver, afortunadamente, con la afición futbolera. Claro está, hablo generalizando. Recuerdo haber vivido la ya extinta Copa de Europa en el Santiago Bernabéu, en un Real Madrid - PSV Eindhoven, en la zona más cara de Chamartín (exceptuando el palco), donde se paga mucho dinero, y uno pensaba que en dicha zona se darían cita personas de más alto nivel de comportamiento del que uno pudo contemplar aquella noche. La facha de algunos aficionados, con una bota de vino en una mano y el chorizo en la otra era lo de menos. La cantidad de exabruptos por minuto espetada por aquellos elementos era causante de la mayor de las vergüenzas ajenas. Y lo peor de todo es que chavales, en algunos casos menores de edad, pudieran oir aquellas lindezas propias de desertores del arado.

En un partido de baloncesto se respeta mucho más al rival, a la afición rival, y los conocimientos del mismo deporte son mucho más amplios que el 'aficionado de MARCA' que vive en su aldea y que pocas veces va a un estadio. Pues sí señores, una vez más, pidamos apoyo para un deporte entretenido, sano, que merece la pena, y que es ejemplo para los amantes de cualquier deporte. No nos tiremos los trastos entre unos y otros, y rememos todos en la misma dirección.

Frank Skywalker